ANCCE y SICAB 2011 homenajearon a los hermanos Ángel y Rafael Peralta. Los Centauros de la Puebla salieron en sus caballos españoles a la pista central, donde recibieron el cariño y reconocimiento de todo el público.

 Noticia del diario A B C. Es tradición en el Sicab que cada año Ancce, Asociación Nacional de Criadores de Caballos de Pura Raza, de un homenaje a un reconocido ganadero y este año el honor ha recaído en los hermanos Peralta. A los famosos rejoneadores Ancce les reconoce un papel decisivo en la internacionalización del caballo español.

Rafael y Ángel, conocidos también como «los centauros de la Puebla recibieron el reconocimiento a toda una vida dedicada al mundo del caballo minutos antes de que diera comienzo el espectáculo del Sicab, «Fantasía»; se les entregó una escultura en bronce obra de Alberto González de la Peña.

Horas antes, Ángel Peralta había aprovechado Sicab para presentar su último su libro «La sabiduria de un jinete. Cabriolas de mi mente».

Noticias relacionadas:

 Diario El Mundo

http://www.sicab.org/panelc/spaw/uploads/files/sicab11/apariciones/26112011elmundo.pdf

A B C

http://www.abcdesevilla.es/20111126/sevilla/sevi-homenaje-trayectoria-hermanos-peralta-201111260059.html

«Retrato ecuestre para un maestro», artículo de Rafael Peralta Revuelta dedicado al gran fotógrafo Rafael Lemos Santos.

En tierras de versos y mosqueros que como un péndulo se acompasan al son que manda el jinete, desde la margen derecha del Guadalquivir, por marismas de aquel «Pueblo lejano» de Romero Murube, se detiene el río ante la cámara de un verdadero maestro de la fotografía. Las imágenes de Rafael Lemos huelen a zahones cosidos con piel de gato, a botos camperos, al polvo de unos becerros en el rodeo, a piara de yeguas galopando por entre los juncos del río. Desde su objetivo han salido las más hermosas instantáneas que se hayan podido plasmar de un animal al que debe su vida: el caballo. Rafael Lemos es un poeta de la fotografía. Sus retratos tienen vida propia y captan los auténticos sentimientos y caracteres del caballo: la nobleza, la arrogancia, el temperamento, la gallardía… La dureza de los vaqueros en el campo, la «echada» del veterano garrochista, el parón de una jaca en un concurso de vaquera, el «passage» perfecto de un semental tordo en alta escuela, los elegantes movimientos en libertad de un ejemplar de pura raza española, salen de su máquina fotográfica como el lance de un torero, como el arpegio de una guitarra flamenca o la voz quebrada de un cante por soleá. El tiempo parece detenerse cuando uno contempla desde su máquina la sublime estampa de un caballo cartujano, de una cobra de yeguas o la de un potrillo que acaba de nacer. Los sonidos de los cascabeles de los enganches parecen sonar sólo al ver una foto suya de un coche de caballos a la calesera en la Real Maestranza. Considerado el mejor fotógrafo de caballos de todo el mundo, Rafael Lemos es un artista genial, parido en las entrañas mitológicas y camperas de Sevilla y su tartésica marisma.

 (Publicado en el diario La Razón de Sevilla, 10-X-2011)

 Enlace relacionado: http://www.larazon.es/noticia/9058-retrato-ecuestre-para-un-maestro

«Rafael Peralta, el rejoneador de la marisma», reportaje del nº 37 de la Revista A la Vaquera.

 
La Revista «A la vaquera» del mes de junio publicó un amplio reportaje sobre la figura de Rafael Peralta. A lo largo de las cuatro páginas, el fotógrafo Álvaro Zayas repasa toda la trayectoria de este Centauro de la Puebla, uno de los nombres con mayor historia en el toreo a caballo.
 
El reportaje también incluye fotos antiguas, con un recuerdo especial a algunos caballos de la yeguada familiar, que tantas páginas han escrito en el libro de oro del rejoneo. (En las imágenes superiores, Rafael Peralta y Hechicero, caballo CDE bayo del hierro de Peralta).
 Más info sobre la Revista «A la Vaquera»: http://www.trofeocaballo.com/alavaquera/index.html 

Prensa. Los caballos ZORZAL IV, FUGAZ AP y AVIADOR V en la revista «Hoy Corazón» en una entrevista realizada a Rocío, Lola y Mercedes Peralta.

 
Hoy, con el diario A B C, del Grupo Vocento, en el suplemento semanal Hoy Corazón, aparece publicada esta preciosa fotografía de las hijas de Rafael Peralta con tres caballos españoles de la ganadería familiar. En concreto, se trata de los sementales ZORZAL IV, FUGAZ AP y AVIADOR V, los tres pura raza español de capa torda.
La entrevista está realizada por Inés Domecq, y a través de ella, Rocío, Lola y Mercedes Peralta hablan de sus inquietudes y sus proyectos más actuales.

«Siglos de Toros», la revista que apuesta por el campo, el toro y el caballo. Reproducimos el artículo «Retorno a la génesis: Entre el torero y el centauro», del mes de enero



El Centauro Ángel Peralta dando un pase de pecho






Excepcional natural de Rafael Peralta

 

La revista «Siglos de Toros» se posiciona como una de las revistas más interesantes del panorama literario, ecuestre y taurino a nivel nacional e internacional.

Reproducimos a continuación el artículo de Rafael Peralta Revuelta, publicado este mes :

«El arte del rejoneo y el del toreo a pie están íntimamente ligados desde el germen de la tauromaquia. Si bien, a lo largo de la historia, han podido seguir caminos diversos, existen momentos en los que ambos se unen y confluyen para dejar pasajes llenos de belleza y torería.

Si en Portugal el denominado “arte de Marialva” sigue teniendo, en número de festejos y afición, una importancia superior al toreo a pie, en España, tiempo atrás, el toreo con capa y muleta fue tomando un mayor protagonismo que el que se practicaba desde el caballo. Esta supremacía hace que el rejoneo (que tuvo su auge en los siglos XVI y XVII) quede relegado a un segundo plano, hasta que poco a poco va dejando de ejercerse en los ruedos de nuestra piel de toro.

Cañero y Conchita Cintrón, el resurgimiento

No será hasta la aparición de un militar cordobés, Antonio Cañero, cuando se recupere la tradición de torear desde un caballo. Antonio Cañero rescata el rejoneo y trae la esencia del campo andaluz a las plazas vistiendo sombrero de ala ancha y traje con chaquetilla corta.

Cañero solía sortear con los matadores del cartel, terminando muchas veces la lidia de sus toros con muleta y espada. Antes de comenzar su andadura en los ruedos participó en numerosos concursos hípicos de salto, de ahí que más tarde, saltara también en la arena a los toros sobre su célebre jaca “La Bordó” o sobre su caballo “Águila Blanca”. En 1925 culminó su temporada toreando en París, con notable éxito.

Posteriormente a Cañero, en los cosos de España y de América, sobresalió una extraordinaria amazona, Conchita Cintrón. La “diosa rubia del toreo” dejaba fascinado al público de entonces no sólo por su destreza sobre los corceles, sino por su sabiduría en la lidia de a pie, con un estilo elegante y a la vez dominador.

Caballeros en plaza, ganaderos en el campo

De las tierras albarizas de Jerez, apareció el jinete Álvaro Domecq y Díez, de familia bodeguera y ganadera y gran aficionado a la aviación. Don Álvaro fue amigo íntimo de Manuel Rodríguez “Manolete”, con el que solía pasar temporadas en el campo. El caballero jerezano, alquimista de la bravura con sus toros de “Torrestrella”, solía ejecutar la suerte suprema a estoque desde el caballo. En otras ocasiones, le gustaba instrumentar algunos pases a pie antes de perfilarse con la espada. Este gusto por el toreo a pie lo heredaría su hijo, Álvaro Domecq Romero, figura de los setenta, siempre valiente y poderoso.

Álvaro Domecq formaría cuarteto histórico con Lupi y con los hermanos Peralta. Tanto Ángel como Rafael, actuales conservadores del toro de encaste Contreras, culminaban algunas de sus memorables actuaciones echando pie a tierra. Esta faceta solía practicarla con más frecuencia el menor de los hermanos, quien solía participar a pie en tentaderos alternado con toreros y figuras.

Otro rejoneador e intérprete del toreo a pie es Fermín Bohórquez Escribano, criador de la principal ganadería brava (que lleva su nombre) para el rejoneo de hoy día, procedencia Murube-Urquijo. Asimismo, el caballero en plaza Enrique Valdenebro, Excmo. Conde de San Remy y propietario de la ganadería de “Ruchena”, solía también torear en los cosos fiel a un estilo añejo, aristocrático y señorial.

Sobre la lidia. Cómo eran aquellas faenas…

Una vez que habían colocado las banderillas cortas y el jinete dejaba su caballo y atendiendo al comportamiento del toro, se solía comenzar la faena de muleta con pases por alto –ayudados, estatuarios- o bien, por bajo, con pases de castigo, hasta llevarlo, normalmente, más allá de la segunda raya. Una vez situado el burel fuera del tercio, cada uno interpretaba su toreo por el pitón que viera más adecuado. A veces, se remataba la serie con algún molinete, trincherazo o kikirikí; otras veces, con profundos pases de pecho. Solían ser faenas más bien breves, de doce, quince o veinte muletazos, a lo sumo. Estos pases servían para preparar el toro para la suerte suprema, pero también, aportaban al aficionado un mayor conocimiento de la bravura del toro, vislumbrando así mejor cualidades tan importantes como el temple, la fijeza o el recorrido.
Figuras del toreo que rejonearon

El primer caso conocido de un matador de toros que posteriormente toreara a caballo en los ruedos fue el de José García Carranza, más conocido como Pepe “El Algabeño”. Ataviado con impecable vestimenta campera, “El Algabeño” fue fusilado en la Guerra Civil española y fue el primer rejoneador en sacar el palo de garrocha sobre el albero para parar los toros.
En la historia de la Tauromaquia hay tres casos importantes de toreros que decidieron probar suerte en el rejoneo. Tres revolucionarios, tres creadores de estilos que han marcado época: Juan Belmonte, el mejicano Carlos Arruza y, más recientemente, Paco Ojeda. Los tres supieron llevar su conocimiento del toro y de la lidia al toreo a caballo.
Estado actual

Hoy día, salvo contadas excepciones, resulta insólito ver torear al natural a un rejoneador a pie en una plaza. Cuando se bajan del caballo, es únicamente para descabellar. La razón es que el Reglamento obliga a clavar dos rejones de muerte antes de echar pie a tierra.
Interpretar esa norma para volver a los orígenes, es decir, poder intercalar toreo a caballo y a pie (o viceversa), otorgaría más prestancia y brillantez al espectáculo taurino. Instantes mágicos, como los que protagonizó Diego Ventura en una corrida goyesca en Ronda, producen en el aficionado un éxtasis de romanticismo, pureza y emoción.
Tan sólo en contados festivales, como el que actuó Julián López “El Juli”, rejoneando en Medina de Rioseco (Valladolid) o, meses atrás, el de La Puebla del Río, con Morante y Diego Ventura asumiendo los dos ambas facetas, hemos podido contemplar la maravillosa simbiosis del torero-rejoneador.
A caballo o a pie, la misma esencia

Desde el caballo o a pie, la verdad del toreo parte de idénticas directrices. Cuando caballo y jinete se conjugan a la perfección, cuando parecen forman un solo cuerpo, se forma el centauro. Sobre la arena, ante la presencia del toro bravo, tanto el torero como el centauro exponen sus vidas para crear una obra única. Los dos nacen de la mitología y buscan la realidad para alcanzar el auténtico significado del arte de torear…

 

El toreo es ensueño, fantasía,
es el arte que brota en cada suerte;
engañar sin mentir, verte y no verte
en un juego de amor y valentía.

 El toreo es la magia, es sinfonía,
es un rito sagrado, bravo y fuerte,
pues triunfa en él la vida de la muerte
cuando un toro encastado desafía.


El toreo es hechizo y sentimiento;
compás, inspiración, caricia al viento,
es el duende que se queda en la memoria.


Y es la honda emoción de la corrida,
la que templa y somete la embestida
y que asciende al torero hasta la gloria».




Este reportaje viene documentado con fotos de Antonio Cañero, Conchita Cintrón, Álvaro Domecq y Díez, Álvaro Domecq Romero, Fermín Bohorquez Escribano, Juan Belmonte (como rejoneador), Paco Ojeda (rejoneando), Carlos Arruza (rejoneando), Diego Ventura y Morante de La Puebla.


Más información: http://www.siglosdetoros.com/

«Réquiem por un caballo», artículo dedicado a BRUJO en el diario La Razón de Sevilla.

NOVIEMBRE en Sevilla no es sólo el mes de los difuntos. En noviembre, la ciudad vive días de esplendor dedicando su particular feria de otoño en torno al caballo. SICAB cumple veinte años atrayendo a ganaderos, turistas y curiosos de todo el mundo para admirar la belleza de nuestro arte ecuestre. Un arte efímero, ya que cuando un equino muere, ni siquiera una imagen o una película pueden reproducir la emoción de ver a ese caballo en movimiento. Al contrario de otras facetas como la pintura o la música, donde las obras de mantienen vivas, con la pérdida del animal se fuga, también, el trabajo del artista. Hace unos días se fue “Brujo”, un caballo de leyenda. Tenía treinta años. Eterno compañero, con él viví mi infancia, mi juventud…”Brujo” fue el caballo más inteligente que pude conocer. En el campo resaltaba por su chispa, por su temperamento. En la plaza, se distinguía por su arrogancia y su intuición torera. Dicen que ha sido uno de los corceles que han marcado época. No me hizo falta montarlo mucho para amarlo y apreciarlo con tanto cariño. Me gustaba visitar su cuadra. Bastaba con mirarle para que te transmitiera toda su energía, su fuerza, su carácter. Recuerdo su pelo tordo, su galope, su blanca crin. Ahora, daría lo que fuera por una última caricia, por escuchar de nuevo su relincho. Estoy seguro que muchos caballos, en silencio, están sintiendo su falta. Porque “Brujo” fue un excepcional caballo, y su pérdida ha dejado un vacío que ninguno podrá llenar. Nos queda su memoria, su legado, sus hijos… Se fue el hijo del viento, el caballo amado, «Brujo» por ser el fascinante y mágico corcel que adivinaba el pensamiento del jinete.

                                                                  
                      Por Rafael Peralta Revuelta (Publicado en el diario La Razón, Sevilla 1-X-10)