Allá por la década de los 50, el antiguo Cortijo de Rojas (anteriormente Cortijo de San Antón), propiedad de la familia Peralta, pasó a llamarse finca «Rancho El Rocío». Para tan señalada fecha, se hizo un hermanamiento con charros mejicanos y distintas exhibiciones de coleo y acoso y derribo.
Además, se celebró una fiesta campera donde actuaron, además de los hermanos Peralta, toreros y rejoneadores de la época como Chicuelo y Álvaro Domecq (padre).
La imagen recoge el momento delhermanamiento, con más de veinte caballos y las bandera de Méjico y España unidas bajo la Cruz de Santiago que corona la Plaza de toros.