

A lo largo de esos cinco siglo se ha formado la raza conocida como caballo marismeño, que es una variedad equina semisalvaje española, autóctona del espacio natural de Doñana. Al igual que otros caballos ibéricos, el marismeño presenta formas redondeadas, perfil subconvexo, cuello arqueado y cola baja. La capa y alzada suele similar a la del caballo andaluz. De hecho, el caballo marismeño puede considerarse en muchos aspectos como una variedad rústica del caballo andaluz, por lo que quizá sea un antepasado de éste. Sus cascos y pezuñas son más anchos, lo que facilita el tránsito por los humedales, y sus crines menos espesas y llamativas que las del caballo andaluz.
La tradición de la Saca de las Yeguas quedó regularizada en 1504 con una ordenanza del Duque de Medina Sidonia en la que se citaba la figura del «yegüerizo» del concejo y establecía que el ganado se sacase de los prados acotados al efecto por la festividad de San Juan.
Los habitantes del Parque saben que algunas de las yeguas del Parque de Doñana, ésas que están marcadas con un hierro que representa a un lince, descienden de aquellas primitivas que hace años los hermanos Ángel y Rafael Peralta regalaron a los antiguos guardas de la Reserva. Isidro, Pepe Clarita, y otros vaqueros pueden dar fe de esta historia. En la época en la que Javier Castroviejo era Director de la Estación Biológica, los ganaderos de la Puebla del Río quisieron donar varias de sus yeguas. Hoy día, seguro que algunas de las madres que acuden con sus potros frente a la ermita de la Virgen del Rocío provienen de aquellas que años atrás seleccionaron de su piara y entregaron a los guardas del Coto los hermanos Peralta. (Fotos: Enfoque 10).